Museo Antártico Ushuaia Dr. José María Sobral

Colección

Expediciones Antárticas

EL TIEMPO DE LOS DESCUBRIDORES

Entre 1772 y 1775 el inglés James Cook circunnavega la Antártida alcanzando latitudes inéditas, y haciendo la mayor parte de su recorrido al sur del Círculo Polar Antártico (66º 33¨ S), halló las islas de San Pedro rebautizándolas Georgias del Sur en homenaje a su Rey.
Por la misma época se suceden una serie de viajes organizados por empresas comerciales y navieras, que encomiendan a sus capitanes observaciones científicas, para el mejor conocimiento de las zonas de caza con vistas al mejor y más seguro rendimiento; de este modo estas empresas, contribuyeron indirectamente al progreso del conocimiento antártico, pudiendo considerarse sus expediciones como un preludio de la investigación científica de los años siguientes.
De aquella actividad comercial-científica, rescatamos los nombres de: George Powell, que junto con Nathaniel Palmer descubrió las Orcadas del Sur; James Weddell, descubridor del mar que lleva su nombre; Henry Foster, explorador de la zona de la península Antártica y John Biscoe, que circunnavegó la Antártida y exploró la costa norte de la península Antártica a la que bautizó Tierra de Graham.

EL TIEMPO DE LA CIENCIA Y LA COOPERACIÓN ANTÁRTICA INTERNACIONAL

Entre 1819 y 1820, la expedición rusa de Fabián Thaddeus von Bellingshausen y Mijail Lazarev con los buques “Vostok” y “Mirny”, explora en primer lugar las islas Georgias del Sur y las Sándwich del Sur, descubriendo una gran cantidad de islas bautizadas con los nombres de los oficiales de la expedición, y cruza luego el Círculo Polar para alcanzar la mayor latitud posible. Luego con el navío “Vostok” navega el mar que hoy recuerda en su nombre al comandante del buque, Bellingshausen. Durante esta expedición, el 28 de enero de 1820, en los 69º 7’30” Sur y 0º 16’15” Oeste, el capitán Bellingshausen divisa, según su detallado informe, “una superficie sólida de hielo extendida desde el Este, por el Sur, hasta el Oeste”, era el borde del continente, por primera vez avistado por el hombre.
Entre 1837 y 1843 son dignas de mención: la expedición de Dumond D’Urville con el “Astrolabe” y el “Zelée”(1837-40), que avistó tierra continental bautizada Adela por la esposa del jefe expedicionario. Contemporáneamente (1839-1841), la expedición norteamericana de cinco buques bajo el comando del teniente Charles Wilkes y con un buen equipo científico, superó los 70º Sur por el mar de Bellingshausen realizando un muy buen aporte cartográfico. Luego la expedición británica de James Clark Ross (1840-1843) hizo tres viajes con los buques “Erebus” y “Terror”, alcanzando los 78º 04’ Sur, máxima latitud navegada hasta esa época, en el mar bautizado con su nombre. A la costa oriental la denominó Tierra Victoria del Sur, y aplicó el topónimo Tierra del Almirantazgo, a una cordillera descubierta. Avistó en esa cordillera dos volcanes, uno en actividad, que bautizó Erebus y Terror.
Al nacer el siglo XX, la gesta más singular de ese período fue la protagonizada por Adrián De Gerlache de Gomery con el “B&eacueacute;lgica”, respondiendo a las recomendaciones del VI Congreso Internacional de Geografía. En su equipo científico figuraron futuros famosos: el geólogo polaco Arktowsky, el médico estadounidense Frederick Cook, el geólogo Emile Danco, fallecido durante la expedición, y Roald Amundsen, futuro protagonista de una gran hazaña polar. La expedición navegó el mar de Bellingshausen explorando y estudiando el estrecho que hoy recuerda en su nombre al jefe expedicionario. Una buena cartografía del pasaje Drake, sondaje de sus aguas, comprobación de la inexistencia de una plataforma entre Tierra del Fuego y Antártida, relevamientos costeros de las Shetland del Sur, y datos meteorológicos, magnéticos y biológicos.

Otra expedición de ese momento fue la del británico Carsten Borchgrevink; exploró la zona del cabo Adare utilizando trineos tirados por perros.

Contemporáneamente, pero al margen de las recomendaciones del VII Congreso Internacional, tuvo lugar la expedición escocesa del Dr. William S. Bruce (1902-04), íntimamente relacionada con nuestra historia polar. Con el “Scotia” avistó las Sándwich y las Orcadas, donde después de una frustrada tentativa de navegación del Weddell, desembarcó en la bahía que bautizó “Scotia”, de la isla Laurie. Allí instaló una casilla con instrumental para meteorología y magnetismo, y una choza para invernar que bautizó “Omond House”, origen del Observatorio Nacional de las Islas Orcadas del Sur. En noviembre de 1903, dejando una pequeña guarnición en la isla, vino con el “Scotia” a Buenos Aires en tiempo del arribo de la “Uruguay” con los suecos expedicionarios de Nordenskjöld.
La expedición británica dirigida por Robert Scott con el “Discovery” (1901-04), navegó el mar de Ross; exploró la costa de la bahía Mc Murdo y luego, junto con Shackleton, alcanzó los 82º Sur. En globo, sobrevoló la barrera de Ross.

La expedición sueca dirigida por el geólogo Otto Nordenskjöld con el “Antarctic” (1901-03), estuvo muy relacionada con nuestra propia historia, tanto por haber participado en ella como observador científico el alférez de navío de la Armada Nacional José María Sobral, cuanto por haber sido rescatados los suecos por nuestra corbeta “Uruguay” en 1903. Regresaron con colecciones de fósiles, vegetales y animales e importantes datos de meteorología y gravimetría. Fue la primera exploración en trineo en el mar de Weddell y en la costa oriental de la península Antártica.
La expedición alemana (1901-03) fue dirigida por Erich Von Drygalsky con el buque “Gauss” , y exploró la zona antártica correspondiente al Océano Indico, descubriendo la costa de Wilhhelm II. Fue la primera expedición en hacer exploración aérea con globo cautivo.
La cuarta expedición organizada respondiendo a las recomendaciones del VII Congreso Internacional de Geografía, fue la dirigida por Juan B. Charcot con el “Francais” (1903-05). Reconoció el estrecho de Bismarck, el archipiélago de Palmer y la isla Alejandro Iº, invernó en el puerto Charcot de la isla Booth (o Wandel), haciendo reconocimiento y levantamiento en las zonas adyacentes. Al oeste de la Tierra de San Martín (península Antártica) Charcot descubrió una serie de islas pintorescas que bautizó Argentinas en homenaje a la República Argentina, lo mismo que el cabo Roca y los islotes Roca, por el presidente de la nación que había favorecido a su expedición. Charcot regresó al Antártico en 1908-10 con el buque “Pourquois Pas?, recorriendo las Shetland del Sur y cartografiando el área del estrecho de Gerlache.

LA ÉPOCA “HEROICA”

EL ASALTO AL POLO SUR

El siglo XX se inicia con los tres primeros intentos para alcanzar el polo Sur. Entre 1907 y 1909, el inglés Shackleton hace el primer intento con trineos tirados por ponies siberianos, que superados por el esfuerzo debieron ser sacrificados, y alcanzó finalmente la expedición los 88º 23’ Sur, mientras tres miembros arribaron al polo Sur Magnético. En 1914 Shackleton hizo un segundo intento que también fracasó por el naufragio del “Endurance” comandado por él, en el mar de Weddell, embarcando los hombres en un témpano en el que navegaron a la deriva y con los botes llegaron a la isla Elefante, de las Shetland del Sur. Allí Shackleton dejó parte de su tripulación, mientras él con cinco hombres alcanzó la isla de San Pedro, Georgias del Sur; y desembarcaron en la costa suroccidental. Cruzaron por montañas y glaciares en condiciones extremas, para llegar al puerto de Gritviken en la costa opuesta, asiento de la factoría ballenera cuyo administrador, amigo de Shackleton, ofreció a los esforzados e intrépidos hombres toda la ayuda necesaria. De allí partió a las Islas Malvinas, desde donde intentó rescatar infructuosamente a los náufragos de la isla Elefante por las condiciones del hielo, y regresó a islas Malvinas, donde luego de varios intentos, el escampavía chileno Yelcho, pudo concretar el rescate. Los expedicionarios regresaron, a Londres, dando fin a una de las más notables odiseas vividas en la Antártida.
Los que lograron arribar al polo Sur fueron el noruego Roald Amundsen y el británico Robert Falcon Scott. El primero con trineos livianos tirados por perros aportó una suma de conocimientos geográficos al tomar una ruta antes nunca recorrida por el hombre. Llegó con cuatro trineos y cuatro hombres al polo Sur el 14 de noviembre de 1911, y bautizó la tierra circundante con el nombre de Haakon VII; Scott, utilizó en su expedición ponies siberianos, inadecuados para ese intento, como le había ocurrido en su anterior intento (1903), experiencia que no supo aprovechar. Alcanzó el polo Sur el 17 de enero de 1912, con la penosa desilusión de comprobar que los noruegos habían llegado un mes antes. El mal empleo logístico, culminó con el dramático final de la expedición, al morir todos los hombres que llegaron al Polo. A ello se sumó el esfuerzo realizado en la extenuante travesía bajo malas condiciones climáticas, y a pie o en esquís, ya que los ponies debieron ser sacrificados a poco de la partida, como había sucedido también en el intento de Shackleton en 1908.