Museo Antártico Ushuaia Dr. José María Sobral

Investigación

Expedición a la Antártida

  • Callas: una nueva base argentina?
  • Comunicaciones
  • Little China y su gente
  • Reparación del eje
  • A último momento....
  • Por fin zarpamos
  • La Antártida humana
  • A jugar con los icebergs



"Callas": Una nueva base Argentina?

Este hecho fortuito, como fue que el eje se doblara con bastante buena suerte que nos era posible repararlo, nos permitió foguearnos en muchos aspectos. Con el correr de los días estábamos convirtiéndonos en una estación más de la isla 25 de Mayo ( o King George). Tanto es así que recibíamos visitas a diario. Así pasaron por el barco el jefe de la base polaca, los científicos alemanes Peter y Klaus, el montañista brasilero Douto, el jefe de los investigadores alemanes y los fines de semana Mario (jefe de correos de Chile) traía a sus amigos para sacarse fotos a bordo. Demás esta decir que los chinos nos visitaban a diario.

Comunicaciones

Las comunicaciones eran constantes y hablábamos tanto con las otras bases , como con los buques de pasajeros, de investigaciones, y por B.L.U. manteníamos un constante contacto con la Armada Argentina, Defensa Civil y los radio aficionados, tanto de Ushuaia como de Buenos Aires que se encargaban en llamar a nuestras familias. También hablamos con Pascal del velero "Scherzzo", que cansado del frío se fue para el Caribe y fondeado en Martinica nos auguraba buen periplo Antártico. Con lo únicos que no pudimos comunicarnos , salvo por V.H.F. es con la Prefectura Naval Argentina. Evidentemente al B.L.U. no le dan importancia y si existían guardias para escucharlo, dudo que lo tuvieran prendido. Nosotros los llamá bamos 4 veces por día durante todos los días de la travesía. Además es insólito que nos pudiéramos comunicar con Defensa Civil (de Gobierno) y con la Armada y los Radioaficionados, para nunca lograrlo con ellos. Podrían ahorrar plata y desactivar el servicio. Ahorraríamos tiempo los navegantes y sabríamos que en una emergencia no tendríamos que contar con ellos. Vale la pena aclarar que la antena que tiene el barco es el stay popel del mesana. Las frecuencias variaban según la hora del día. Es muy interesante la rueda de navegantes del Atlá ntico Sur que a partir de las 18 h. opera todos los días. Con ella además de los chimentos de amigos, nos enterábamos las condiciones meteorológicas por las cuales estaban pasando. Se retransmitían las cartas del tiempo y toda la información que uno podía poseer. Recuerdo los informes de "George", un francés que navegaba hacia Puerto Montt: (leer con acento francés) "Ooo, tener cuidado. Venir una baja a mucha velocidad, seguida de 7 bajas m s. Vientos entre 40 a 80 nudos. De los sectores Norte, pasando al oeste, sur y luego nor este. Todas las bajas van a pasar en 2 días." Era de terror, cada vez que aparecía tratábamos de no escuchar. El "fin del mundo" estaba a un paso y nosotros íbamos a ser los primeros en recibirlo. Con el tiempo nos fuimos acostumbrando. Algo insólito fueron los "Phone patch" que se lograron desde la Antártida con veleros que navegaban por el Río de la Plata y llevaban tel‚fono celular. A todos ellos muchísimas gracias, en especial al Victory 40 "Morón" que regresaba de Florianópolis y llamó a todos los familiares. En esa ocasión estábamos amarrados a un ballenero hundido en Enterprise island y fue la primera vez en 45 días que pude escuchar la voz de Cecilia. Alberto Culasiati se encargó de hablar con los familiares que, de vacaciones o trabajando, andaban por Buenos Aires. Su equipo esta en un edificio muy alto y en ocasiones hablábamos cuando estaba volando a mas de 3.000 pies. Demás esta decir que se lo copiaba fuerte y claro. Que hacían los de prefectura? Incógnita total.

Little China y su gente.

En agradecimiento a su cortesía respondíamos en forma análoga. Los recibíamos en el barco de a pequeños grupos y cambiábamos distintos tipos de "Souvenirs" , como gorros, remeras, monedas y postales y revistas. También los invitamos a cenar pero eso lo hicimos en su propia base. As¡ fue como cocinamos fideos ( en chino "nudo") para 35 personas. Hicimos 3 salsas diferentes y un postre. Ellos por su parte cocinaron un plato típico y muy especial. Nos convidaron con un pescado traído de China del cual nos dieron solo para comer las cabezas y los ojos. Sorprendidos y algunos un tanto asqueados, saboreamos semejante manjar mientras mirábamos de reojo como comían los "spaghettis" y el resto del pescado. La cabeza del pescado y los ojos contienen una extensa variedad de propiedades con los cuales nos agasajaron. Por suerte la cerveza china era abundante y excelente, as¡ no tanto un fuerte licor de sorgo que según ellos viene de la familia del gran "Confucio" (el nombre provendrá de la forma en que lo golpeó el licor?) y todo concluyó con "saque" (vino tinto de arroz) caliente. El intercambio cultural entre ambos grupos fue genial. Opinaban que la "Revolución Cultural" fue un desastre y entre otras cosas nos comentaban cosas como la posibilidad de tener un solo hijo y si se llega a tener otro la compra de papeles de alguno muerto. Según el Segundo jefe de la base y además el meteorólogo , Xue Zhenhe, llamado por nosotros en forma cariñosa "Skua", un sueldo normal, desde el jefe a los peones, es de 120.- dólares. Reciben un extra de 200 por mes pagado por el Instituto Antártico Chino. Los días transcurrieron en hermosas caminatas hasta la base "Bellinghausen" (rusa) pasando por la base "Frei" (chilena) en la cual nos deteníamos solo lo necesario. Los rusos fueron excelentes anfitriones, gustosos se dedicaron a tratar de enderezar el eje, cosa que hicieron a medias dada la falta de un torno conveniente y m s de una vez nos invitaron a almorzar o cenar y por supuesto a jugar al pool. La parte m s difícil de esta relación fue que pocos sabían inglés y la mayoría entendía algunas palabras de castellano debido a la televisión chilena que todas las bases reciben (Canal estatal de Chile). La base chilena también se encarga de recibir la correspondencia como de juntar la que sale. Habilitaron casillas de correo para las distintas bases. A veces seguíamos hasta la base "Artigas" (uruguaya) donde los domingos no faltaba un asadito en la parrilla bautizada "La Tablita", que sabiamente asaban con restos de naufragios. En realidad tanto su jefe como el resto de la gente nos recibía como si fuéramos verdaderos hermanos.

Reparación del eje

Los días transcurrieron, entre momentos amenos y de verdadera angustia. Ya nos habíamos comunicado con Ushuaia y se estaban preparando dos ejes: uno en Buenos Aires y otro ofrecido por Don Vicente Padin, gran navegante-pionero de Tierra del Fuego. Postrado por una enfermedad terminal recordó que en su galpón de cosas viejas pod¡a haber algo que nos sirv iese y as¡ con Danilo Clement y los radioaficionados logramos que ese eje, con su correspondiente hélice, fuera colocado a bordo del rompehielos Bremer el cual lo trasladaría a la base Jubany. Igualmente los polacos no se quedaron atrás y desde la base "Atroski" , consultados por Guillermo Tarapow, jefe de la base "Jubany" (argentina) nos invitaban a llevar nuestro eje para arreglarlo.

A último momento...

Los rusos nos avisaban de los distintos buques que se aproximaban y nos comentaron que el "Academik Shuleykin" , rompehielos encargado de hacer el relevo del personal de la bases, contaba con torno un torno adecuado a las dimensiones de nuestro eje (32mm de díametro por 1,70mts de largo). Luego de esperarlo 3 días apareció. Primero se dedicó a la complicada maniobra de hacer combustible tratando de no derramar nada. Pudimos subir solo después que terminaron esta operación. Continuaba el cambio de personal y dejar los pertrechos necesarios para un año de vida. Fue en ese momento que el Jefe de máquinas nos presentó al mecánico que trataría de dejar lo mejor posible a nuestro maltrecho eje. Por supuesto nos invitaron a almorzar mientras ellos trabajaban . Nos dieron una visitada guiada por todo el buque a cargo del capitán de cubierta. Si por un lado fue muy interesante ver la construcción moderna de este Rompe hielos Ruso realizada en Finlandia en 1982, me desilusionó tremendamente escuchar por parte del capitán que nos vendía sus pull-overs, "kafka" (gorro típico ruso de piel) e incluso nos ofreció su uniforme de invierno. Nos invitó a tomar té en su camarote y charlamos sobre lo que le esperaba de vuelta en su patria. Todo era as¡, las chicas que vimos en la cocina y que además trabajaban en el comedor de oficiales atendiendo las mesas, hacían unos pesos extras atendiendo a los muchachos de las bases por un dólar. Claro, no podían cobrar mucho m s con los 25 dólares por mes que recibían. En cubierta nos quedamos viendo como se divertían pescando y ya casi zarpando el buque nos entregaron el eje enderezado. Vino la despedida de tan excelente gente que, si bien nos invitaron que fuéramos a sus casas, sabíamos que era una despedida para siempre.

Por fin zarpamos

En una rápida maniobra, de tres mareas, pudimos colocar el eje y dejar todo acomodado. Solo faltaba contar con una marea suficientemente alta para salir del muelle donde estábamos amarrados. El tema no fue fácil dado que acomodamos el barco con una marea de un poco m s de dos metros. Con las tormentas y el movimiento del barco este cavó un pequeño pozo, en el lecho de canto rodado, del cual debíamos salir. A todo esto en el momento no nos dimos cuenta que con la marea que entramos era una de las mayores del m‚s y si no salíamos en alguna de las 3 próximas pleamares era muy probable que nos quedáramos en dicho lugar por m s de 10 días. El trabajo de sacarlo fue duro. Lo conseguimos una noche, casi a medianoche, cuando ya estábamos por desistir. Fue en el último intento. Con el motor al máximo, molinetes y cabrestantes a su máximo poder y escorando el barco a unos 30 grados con las drizas en tierra, el barco fue ganando unos pocos centímetros para luego avanzar un poco m s hasta que pudo salir. Ya estábamos a flote. Nuevamente éramos libres para deambular por la Antártida y, por sobre todas las cosas, volver a América.

La Antártida humana

En ese corto tiempo habíamos conocido una Antártida insospechada: la "humana". Creo que pocos son los que tienen acceso a vivir en distintas bases y compartir juegos, trabajo, comidas y charlar de los problemas que se tienen en cada país. Allí comprendimos cuanto de mentira hay con los trabajos científicos que se desarrollan en este continente. Por ejemplo los rusos no estaban realizando ningún trabajo de investigación, hasta el laboratorio meteorológico automático estaba fuera de servicio. Solo pasaban el tiempo en una decayente base con excelentes equipos de comunicaciones, que sirvieron para dar apoyo a su gran flota en la ‚poca de la guerra fría. Ahora prestan servicio vendiendo combustible a los buques que lo soliciten con el consabido riesgo que esto representa al ecosistema. Chile con una gran ansia de ser los prestadores de servicio exclusivos; Korea meramente ocupa un lugar mientras desarrolla algún proyecto científico. Por supuesto que los demás países no pueden estar afuera as¡ es que cada vez llegan m s "estaciones científicas". Mantener una de estas bases varia según de cual se trate, pero para Uruguay la cifra es cercana al millón y medio de dólares anuales (sueldos, alimentos y logística). Para Rusia con 25 a 30 dólares por mes de sueldo y todo calléndose a pedazos no le puede costar mucho. Los chinos están a razón de 4 dólares diarios, aunque tienen muchos equipos nuevos y es por cierto la mejor "estación científica" de las Shetland del Sur. El ansia de poder de muchos gobiernos, o el pensamiento de por lo menos no quedarse sin parte de la torta, pone en peligro a este continente "virgen". En peor condición están los "Yugo - Eslavos" que al no recibir apoyo de sus gobiernos (ahora son dos distintos) se dedican a manguear comida y demás elementos en las otras bases por medio de sus kayaks. Así fue como dos de ellos desaparecieron durante una tormenta el 16 mayo de 1993. Una patrulla argentina encontró en un barco enbarrancado, en la isla Nelson (punta Douthu) la siguiente nota "WE LEFT THIS SHIP 8/11/1993". Escrito con un punzón sobre un cartón. Aparentemente se trataba de ellos, que estando cerca del refugio decidieron llegar a pie a él a través del glaciar. Todos los operativos de rescate montados por Argentina, Uruguay y demás países fracasaron. Sinceramente tener en nuestras manos esa nota nos hacía dar escalofríos. Pensar que estuvieron vivos durante varios meses mientras se los pensaban muertos y además a pocos kilómetros (5 km.aprox.) de la mayor concentración de bases que existe en la Antártida, nos hacía reflexionar mucho. Nosotros estábamos listos para zarpar hacia la Península Antártica. Un lugar deshabitado en comparación a donde nos econtrabamos.

A jugar con los Icebergs

Luego de despedirnos personalmente de las bases "Artigas" y "Jubany" recalamos en "Decepción" para luego continuar hacia la base "Primavera". La navegación fue excelente pero desde allí debíamos estar super atentos a que aparezcan icebergs. Hielo roto de glaciar ya habíamos encontrado, pero cuando nos topamos con el primer "Tabular" fue algo majestuoso. Con unos 60 u 80 metros de altura comenzamos a recorrer su parte frontal de unos 700 metros de largo. Es como toparse con una isla que navega, con playas de acantilado y que, cada tanto, desprende enormes masas de hielo que caen al agua generando icebergs más pequeños y una gran cantidad de hielo roto. Los avistajes se sucedieron. Al rumbo que debíamos mantener se le agregaba el "slalom" entre hielo de todos los tipos o en su defecto bruscos cambios de dirección para sortear estas "islas". Durante la segunda noche nos encontrábamos listos para recalar en la base "Primavera" del Ejercito Argentino. La navegación por compás era un poco difícil dada la gran cantidad de hielo. As¡ es que nos guiábamos por el radar y especialmente por una tenue luz que se veía a cierta altura donde calculábamos que estaba la costa. Durante un par de horas la seguimos. Coincidía con la presunta ubicación de la base. Así es que a ella nos dirigíamos haciendo mil presunciones: sería un buque?, la base?, un efecto óptico?, y aunque parezca mentira no faltó quien lanzara: - "No ser la luz mala?". A la 1 y 30 de la mañana la dejamos de ver; continuamos por radar esquivando témpanos y dando cantidad de vueltas. En un momento dado toda la pantalla del radar estaba blanca. Eso significaba que nos habíamos topado con un murallón de hielo aparentemente infranqueable. Preferimos dejar de navegar y nos quedamos a la deriva junto a nuestros helados compañeros. Con las primeras horas del día comenzamos a ver lo que denominamos "El Muro de Primavera". Témpanos por todas partes, algunos altos, otros giraban dada su poca estabilidad, chocaban entre s¡ empujados por el viento y la corriente, el oleaje se encargaba de mover el hielo roto y a todo esto se le sumaban ballenas minke, focas de Weddell y de Ross, y unos pocos leopardos marinos tomando sol. En la costa y a modo de villa alpina, una serie de edificaciones de color naranja nos mostraba que se trataba de la base. Las llamadas por VHF en canal 16 no eran contestadas. Recién a las 8,30 nos respondió una voz que además de darnos la bien venida, nos da instrucciones para ir sorteando los hielos. Desde unos 100 metros de altura sobre el nivel del mar la estación de radio hizo las veces de torre de control y nos guió perfectamente. Al mando de la operación estaba el Capitán Marcos Ramirez (Jefe de la base) que con su curso de hielos sabía guiarnos perfectamente. En forma insólita amarramos el barco a un iceberg. "Gato" clavó una estaca, Daniel pasó un cabo y junto a Marcos se turnaron para no quedar aplastados entre otras 3 moles que se movían suavemente, pero seguían siendo toneladas de desplazamiento, en todas las direcciones. El resultado fue que arrancamos el púlpito del barco. Jorge, Gato y Becquer descendieron a tierra para saludar y explicar que solo nos quedaríamos 10 minutos dado que estábamos muy atrasados en nuestro periplo. Fue así como al ser recibidos por Sandra, Mónica y Gabriela , del grupo de científicos de la base, los planes cambiaron rápidamente. Nuestra permanencia se prolongó por poco m s de un día y podemos decir que fue uno de los lugares m s hermosos que recalamos. Al típico paisaje antártico, hay que sumarle una exuberante vida animal, con laderas cubiertas de verde e incluso algunas flores. En cuanto a la vida animal da la sensación que en esta bah¡a se reunieron todas las especies para mostrar en pocos segundos, a modo de r pida publicidad, lo que se puede encontrar en el resto de la península. Si a esto le sumamos que fue uno de los raros d¡as con sol, sin viento y gente por demás cordial, m s que "primavera" parecía el "paraíso". Luego de la consabida entrega de la bandera de la expedición y demás obsequios, recibimos la invitación a ducharnos, almorzar, pasear y por supuesto quedarnos a cenar. A modo de despedida fueron entregados diplomas, se selló la correspondencia y recibimos cajones de vino y otros pertrechos. En la estación de radio y tratando de sacarme la espina que me había quedado atravesada la noche anterior, sobre el tema de la "luz mala", lance al aire: "Quién fue el último en irse a dormir?" . Con un inocente "Yo" de boca del operador de la estación, individualizamos al responsable de dejarnos sin guía. Claro, el último apagó la luz; total, quien puede andar paseando por ahí en un lugar como ese?

Fotografía

Este tema nos resultaba de una gran incógnita. La experiencia que tenía en fotografía náutica y el traslado de equipos en veleros por m s de 14 años no me daban la seguridad necesaria. Consultados varios especialistas todos recomendaron tener mucho cuidado con las pilas y baterías dado que las bajas temperaturas dan cuenta de ellas rápidamente. Así es como me limite a llevar 3 Canon A-1 que aunque viejas dan buen resultado. Incluso siguieron funcionando después de una zambullida en agua de mar y luego que una ola rompiente en el Drake mojara a la otra. También fueron de la partida una Niconos IV-A (submarina) y su flash y una Canon Weathermatic 135 mm para uso tipo instantaneas. En cuanto a Video llevamos 2 Panasonic AG-455 de Super-VHS. Fue oportuno dado que una de las máquinas se plantó. La otra a pesar de mojarse varias veces con agua de mar continuó funcionando. Las baterías bajaban rápidamente. Es bueno calcular un rendimiento casi de un 50 %. De video se grabaron m s de 10 horas y el mayor problema fueron las cintas que se humedecieron y los cambios de temperatura. En especial cuando del frío se entraba a un lugar calefaccionado con mucha humedad que hizo que las m quinas condensaran la humedad, dejando de funcionar. En sí el problema se sucitaba del frío al calor y no a la inversa. Como fotógrafo profesional, Beccquer Casaballes llevó cámaras Leica M-3 y M-4 y dos Pentax (K1000 y Z-10). Además de lentes varias y filtros. Un punto importante a tener en cuenta es que los días de sol casi no existen. Días grises, lluviosos o con nevadas es lo m s frecuente. Las películas fueron las nuevas de Kodak Ektachrome Select 100x y Velvia de Fuji de 50 ASA. La luz fue suficiente.

Enterprise Island, Cuverville Port y Bahía Paraíso

Irnos de "Primavera" fue algo duro pero necesario. Por delante quedaban muchas millas que debíamos cubrir m s o menos r pido. La primer recalada, si lo lográbamos encontrar iba a ser en Puerto SVEND FOYN, en Enterprise Island. Según los datos de otro velero había un casco hundido que nos podía servir de muelle. Arribar de noche, o con poca luz, a una isla que no se conoce, con cartas náuticas no demasiado confiables, ya que aparecen piedras , bajos e islas donde no están, para abarloarse a un buque hundido (que por algo se hundió, quedando parte fuera del agua) no es de lo m s fácil de hacer pero lo logramos. Esta bahía fue utilizada como puerto natural para balleneros y loberos. Este ballenero se fue a pique en 1916 y se trata del "GOVERNOREN" de Noruega. Encontramos arpones, pastecas y una salamandra que fueron incorporadas a nuestro velero con la idea de llevarlas al museo de Ushuaia. Recorriendo los alrededores encontramos "vitas" (estacas de amare) clavadas en las rocas e islotes cercanos como así también los restos de una caldera, lo que fuera un depósito de toneles y en un islote cercano, 2 embarcaciones de alije y 3 botes menores. Todo daba la sensación que la actividad continuó, por lo menos hasta después de la Segunda Guerra Mundial, sirviendo el buque como pontón. Con una copiosa nevada partimos hacia "Cuverville Port" en Cuverville Island. Cuando hago referencia a este tipo de puertos vale la pena recordar que nuestra embarcación no pasa los 15 metros de eslora. Se podrían llamar puertos deportivos y reúne la condición de puerto porque se puede fondear o amarrar a tierra (a una roca o barco hundido) y posee aguas protegidas. Pero de ningún modo pensemos en un típico puerto donde un buque de pasajeros puede entrar salvo que quiera correr el peligro de quedarse para siempre y convertirse en otro punto de atracción. Aunque pensábamos recalar seguimos de largo. Cosa que lamentamos profundamente dado que cerca del refugio "DANCO" (a unas 4 millas) una cordial voz femenina nos llamó por radio invitándonos a recalar en "Cuverville Port" donde gustosamente seríamos recibidos. Ante nuestra insólita negativa insistió diciendo que había gran cantidad de Vodka y café y que por el resto no nos preocupemos. Se trataba de una australiana que junto a una canadiense y un grupo de la universidad de Cambridge se encontraban estudiando el impacto ambiental que produce el turismo en los pingüinos, aves y animales de dicha isla. En realidad no s‚ porque eligieron esa isla dado que allí turistas no van. Bueno, ellos lo sabrán. La navegación hasta el lugar fue totalmente por radar. Nevó todo el trayecto y junto a una pared de glaciar, larga unas 15 millas, había que ir sorteando témpanos y hielo roto. Fue una de las navegaciones m s insólitas que hice en mi vida. Después de almorzar me tocó la guardia a m¡. Me acomodé en la rueda del timón mientras avanzábamos con mayor y Yankee. Del lado de adentro de la vela se iba juntando nieve que caía de golpe. Las botavaras, además de nieve, tenían hielo y todos los obenques y cables de acero estaban cubiertos de una capa de hielo. Todo sobre cubierta estaba cubierto con unos 10 cm. de nieve. No hacía mucho frío. Adentro manteníamos como mínimo de 14 a 16º C.. El radar junto al G.P.S. nos guiaban de maravillas. Al acercarnos a tierra la navegación se convertía a vista de costa pero ayudados con el radar. El G.P.S. se convertía en algo poco confiable. Pasamos el refugio "DANCO" , totalmente abandonado, acompañados por un grupo de ballenas "minke". En mi vida pensé que iba a ver tantas ballenas. Los avistajes ya eran varias veces al día y por lo general las veíamos de a grupos. Siempre le tuve bastante miedo a estos mamíferos que para mi opinión son uno de los mayores peligros con los que puede tropezarse un velero. Pero debo ser franco: las ballenas se acercaban a pocos metros del barco, nos estudiaban y luego seguían acompañándonos por un rato pero a mayor distancia. Entrando a Bahía Paraíso un grupo de minke jugó pasándose de una banda a la otra del barco y cruzando la proa como lo suelen hacer los delfines. No me imagino que hubiera pasado si una colisión involuntaria sucedía. Por suerte nunca pasó.

Temperatura del agua

En Ushuaia la temperatura a veces llega a los 13 grados dentro de la bahía y a un metro de profundidad. A medida que navegábamos hacia el sur descendía constantemente. Así es como a pocas millas del Cabo de Hornos estaba a 5 grados para luego bajar a los 2 grados por Decepción y un grado ya en cercanías de la Península. Cerca de bahía Paraíso la temperatura a un metro de profundidad bajó a los -2º C. y esto continuó así por varios lugares. En la superficie el agua dulce proveniente de los glaciares se congelaba en grandes manchones. Los témpanos estaban por todas partes. Fue allí que decidimos probar la estanqueidad de los trajes de agua MUSTO Offshore. En un primer momento casi me ahogo. Al flotar en el agua note que las piernas flotaban demasiado y gracias a la poca profundidad en donde realizamos la primera prueba no quedó flotando al revés. Luego me dí cuenta que la cantidad de aire que uno necesita debajo del abdomen se regula con el cinturón, así se deja pasar hacia el torso el exceso. Si el aire acumulado es demasiado con la válvula uno logra desinflarlo; hay que procede de igual forma para inflarlo. No solo se puede flotar sino que permite dar unas brazadas sin que entre agua. El cierre hermético y tanto los puños como el cuello son totalmente estancos. Sin Pretender ser anti exposición pude nadar y no sentir frío en aguas a -2º C. con la ropa interior Musto. Solo tuve problemas con las manos que se fueron poniendo de color marrón y con un dolor insoportable. El resto fue con un resultado óptimo. Las pruebas se realizaron en 5 oportunidades, nadando y trepando a témpanos, botes y saliendo a la costa. No entró agua y no se sintió frío.